
Lucía Valencia atraviesa una difícil situación personal marcada por el dolor, el miedo y crisis mentales que derivan en su internamiento clínico. A medida que su cónyuge y profesionales de la salud intentan encontrar respuestas, un líder religioso interviene sugiriendo que la verdadera raíz de su sufrimiento es de naturaleza espiritual, desencadenando una intensa batalla por su libertad.