Adoptada en 1941 por una prominente familia de Shanghái, la pequeña Sung Neng Yee (Nora Lam), recibió un trato como una princesa, hasta que llegó la invasión japonesa en la Segunda Guerra Mundial. Tiempo después se une a los comunistas, creyendo que son ellos los libertadores de su patria. Todo marcha bien hasta que se enamora de Lam Cheng Shen, hijo de una familia acomodada de Hong Kong, entonces los oficiales comunistas deciden acabar con sus creencias. Durante los siguientes años, es sometida a una terrible persecución, pero su convicción en Cristo y su fe le ayudaron a soportar la terrible presión comunista, así pues, ella escogió a Cristo y no lo negó aún bajo la tortura y abusos físicos. |